Te daré
un consejo: no te olvides de los detalles,
hace 5 años, el 28 de marzo de 2012, fallecieron mis papás, ese día llegué a NY,
recuerdo que hice lo que todos hacen cuando llegan a un hotel, sentarse en la
cama y pensar ¿qué hacer? Después de cenar en Otto Pizza en la calle 8, recibí
la noticia del fallecimiento de Don Gabo y Wica, ellos viajaban de Guadalajara
a Manzanillo y pasando Ciudad Guzmán chocaron contra un tráiler, mi mamá
invadió el carril, estaba en obra y no había señalamiento, no recuerdo a quien
le llamé primero, en cuestión de horas había hecho y recibido muchas llamadas.
No
recuerdo si pude dormir esa noche, al día siguiente yo seguía en N.Y., mi hermana
Gaby estaba en Ciudad Guzmán, fue por los cuerpos y a levantar las actas de
defunción, a ella le tocó la peor parte, firmar las actas, ir al servicio
médico forense a identificar los cadáveres, bueno, esto no lo hizo pues estaban
muy dañados, bastaba que dijera una seña y ella dijo que mi mamá tenía una
prótesis de cadera, eso fue suficiente, sin embargo sí fue al lugar del
accidente, Km 83 y hubo un momento en el que se tuvo que trasladar de un lugar
a otro en una ambulancia con los dos cadáveres dentro de bolsas negras, no
parecían los de personas, sobretodo el cuerpo de mi mamá estaba muy pequeño y
compacto debido a tantas fracturas.
Por la
tarde del día 29 fui a un concierto de música de Tchaikovski en el Carnegie
Hall, recuerdo haber estado en la quinta fila, el piso de madera viejo, la
alfombra y lo incómodo del asiento, no recuerdo las notas del violín, el chelo,
flautas ni piano. Recuerdo que constantemente me secaba las lágrimas que
recorrían mis mejillas, faltaba todavía una noche para que regresara a México. Estaba desesperada por regresar.
El día
30 por fin regresé a Guadalajara, seguí llorando en el avión, hacía mucho
calor, cuando llegué al aeropuerto estaba mi amiga Soledad, quién en repetidas
ocasiones se ha hecho pasar por mi mamá, nos subimos a una camioneta y nos
dirigimos al funeral. No recuerdo qué hablamos en el camino, cuando llegamos a
la funeraria saludé a Lola, una señora preciosa muy distinguida, la mejor amiga
de mi mamá y ella me dijo señalando los ataúdes, aquí está tu mamá y aquí está
tu papá, yo decidí en que ataúd se iban a poner, luego me dijo tu mamá te
quería muchísimo. Siempre lo he sabido, nos llevábamos en algún tiempo no muy
bien tal vez porque éramos muy parecidas.
Lola y
mi mamá fueron a un internado cuando eran niñas, ellas no eran huérfanas pero
en esas épocas los viajes a Europa se hacían en barco así que los papas dejaban
a las niñas en los internados de monjas para que les educaran los modales y
aprendieran a llevar un hogar o simplemente eso era lo que se usaba, deshacerse
de los hijos por unos meses. En fin, después de estar en el internado se
perdieron la pista por unos años pero ya casadas se volvieron a encontrar y de
ahí se hicieron más que hermanas, Lola estaba casada con un arquitecto
increíblemente simpático que se llamaba Rafael. Nunca realmente me di cuenta
que él no vivía con Lola pues él no se perdía de todos los eventos sociales,
comidas, fiestas etc. así que de niña no noté que el solo era “esposo de
compromiso”. El vivía con su amante y cuando la amante se enojaba Rafael
regresaba a la casa de Lola, Rafael se suicidó aventándose de un edificio que
construía cuando su amante decidió dejarlo definitivamente, así que hubo una
misa y de repente llegó la amante llorando desconsolada, todos ya estaban
sentados oyendo al cura cuando se comenzaron a oír los gritos de esa señora, en
segundos Wica identificó que se trataba de la amante así que veloz salió de la
iglesia y se deshizo de la mujer, sin que se dieran muchos cuenta, ella regresó
a su asiento como si hubiera terminado una faena con orejas y rabo.
Poco después
del suicidio de su esposo, Lola tenía una boda, y por primera vez no tenía con
quién ir, Wica era buenísima amiga, para pronto le dijo ¿a qué hora tienes que estar lista?, organizó a mi
papá y le puso el mejor traje, la más bonita corbata, lo perfumó, le sacó los más
nuevos zapatos y lo mandó a recoger a Lola puntualísimo, su misión era
acompañarla, sacarla a bailar y contarle chistes para que la pasara bien y eso
fue exactamente lo que Don Gabo hizo.
Unos
días antes del accidente, Wica y Lola
estaban en la casa de mis papás y Wica le dijo: “Lola cuando yo me muera,
quiero que haya muchas flores, mira, aquí voy a dejarte dinero para mis flores”,
Wica señaló un gabinete de la cocina y Lola le dijo “no voy a voltear a ver
porque no te vas a morir”. No se
necesitó comprar más flores, había muchas. Había flores preciosas en su mayoría
casablancas de color blanco.
Mi
hermana Gaby mandó a su esposo Miguel Ángel a la casa de mis papás, ahí
llegarían a dormir unos sobrinos de Don Gabo que venían de fuera y Miguel debía
entonces darle una revisada a la casa por si había algo de valor a la vista o
algo que no se debiera ver, mi mamá acababa de regresar de la India y le trajo
a mi papá el libro del kamasutra, por
si estaban practicando, esas eran las típicas cosas que no te gustaría que
otros vieran en tu buró. Había una carpeta en la cama y entonces Miguel cogió
eso y dos o tres cosas que vio muy a la vista y las guardo en un cajón.
Esa
carpeta tenía el pago de un servicio funerario. Pareciera que tal vez ella
sabía.
Ahí en
el funeral estaban muchos amigos de mis papás, de Luis y míos, Gaby nunca fue
muy amiguera, recuerdo que fueron dos
amigas mías de la primaria que son gemelas, solo que no fueron al mismo tiempo
primero llegó Elsa y se presentó con Pola, mi mejor amiga por muchos años, y le hizo las típicas preguntas, ¿de dónde conoces a Michelle, qué
haces? etc. luego se fue y llegó la otra gemela Beatriz y le hizo exactamente
las mismas preguntas entonces Pola pensó que esta amiga estaba loca obviamente,
¡mira que hacer las mismas preguntas dos veces! después nos reímos muchísimo
cuando ella me dijo, oye una de tus amigas está loca de remate, me preguntó lo
mismo una hora después como si tuviera amnesia, le dije que eran dos, son
gemelas vestidas de negro. Ahí estaba
también Paloma, su esposo y un amigo al que le decimos Miguelito porque es petit, Miguelito era mi amigo de la
universidad, de una familia de notarios con un apellido muy ad hoc para la sociedad tapatía, Robles, sobrino del doctor del Consulado, en
1995 a su papá lo operaron del corazón algo sumamente complicado, entonces mi
mamá decidió adoptar temporalmente a Miguelito, su mamá estaría en el hospital
día y noche así que Miguelito prácticamente se fue a vivir a mi casa. Mi mamá
le hacía sus platillos favoritos, lo llevamos de vacaciones con nosotros y lo
consentimos mucho.
Había
mucha gente, una señora cuyo nombre ni rostro recuerdo me dijo, se van dos
vienen dos. No entendí hasta dos semanas después cuando me estaba haciendo un eco y el doctor me confirmo estar embarazada. No eran dos, era solo uno.
Mi papá
también tenía un amigo muy querido, se llama Enrique y no ha dejado de llamarme
en fechas importantes para saludar, escucho siempre en su voz cómo lo extraña.
Al día
siguiente después del funeral se llevaría a cabo una misa por lo que había que
conseguir un cura que oficiara, de inmediato pensé en Jimmy, hace más de 35
años mi mamá regresaba del súper cargando bolsas y un jovencito como de 14 años
se ofreció a ayudarle, él vivía en el seminario que estaba a unas cuadras de la
casa, le dijo a mi mamá que era del Grullo, un pueblo cerca de Guadalajara y
estaba en el seminario con la finalidad de ser cura pero que sus papás no
tenían dinero para ciertos gastos que tenía que hacer o comprar libros de
teología por lo que veía difícil permanecer en el seminario. Entonces mi mamá
le dijo: ven a comer, te invito, así llegó Jimmy un total desconocido a ser
nuestro hermano, cuando no estaba recluido en el seminario, lo llevábamos de
vacaciones, mi mamá le costeó sus gastos, cuando se hizo sacerdote fuimos a su
ordenación y fue a mis papás a los que él lavo los pies. Tenía toda la estampa
de cura.
Mi mamá
no podía estar más orgullosa, sus tres hijos renegaban de la iglesia pero ahí
tenía a uno prestado que era cura. Ni
mandado a hacer. El casó a Gaby, después a él lo mandaron a Tabasco donde
tendría su propia iglesia, pero escribía con mi mamá por carta y seguido
hablaban por teléfono. En alguna ocasión fuimos a Tabasco -en la VW combi- a
visitarlo. En fin, pasaron muchos años y le perdimos la pista, un día por ahí
del 2004 fuimos mi papá y yo de viaje y pasamos por el Grullo, el pueblo de donde
era Jimmy, se nos hizo fácil llegar a la casa de sus padres y preguntar por él,
nos dijeron que estaba en Guadalajara trabajando en la UNIVA, tenía años
desaparecido y estaba yo deseosa en llegar y decirle a Wica que su hijo
predilecto estaba en Guadalajara y no había sido bueno para saludar por años.
El caso
es que un día Wica se arma de valor, va a la UNIVA y pregunta por el Padre
Jaime Camberos, y le responden ah Jaime (sin lo de padre) está en tal oficina,
mi mamá le dijo háblele y dígale que lo espero en la capilla de la Universidad.
Después de un momento, se vieron los dos en la capilla para encontrarse y antes
de él pronunciar palabra, ella le dijo: “quiero que vengas a comer a la casa,
ahí te espero y ahora te quiero decir que te quiero muchísimo y que no habrá
nada que me digas que me haga cambiar todo este cariño que te tengo. Tú siempre
serás un hijo para mí”. Jimmy se
presentó a comer como habían quedado, siempre que había algún invitado a comer
mi mamá se esmeraba en todo, en la mesa y en la comida, en aquella ocasión no
fue diferente, hizo el platillo favorito de Jimmy, de postre supimos que Jimmy
había tenido un amorío con una catequista de la iglesia y tenían 2 hijos María
y Jesús, ya no era cura.
Cuando
avisamos a la casa de Jimmy que mis papás habían muerto para que fuera a la
misa, la esposa nos dijo que no le podía decir, recientemente a Jimmy le había
dado una enfermedad grave, algo así como una embolia y estaba postrado en una
cama.
No
había preocupación alguna, curas amigos de mi mamá sobraban así que no tuvimos
problema para conseguir otro.
La misa
fue por la mañana los tres hijos hicimos una gran actuación, pudimos recordar
lo que se debía contestar, a Luis le valió madre y comulgó siendo que hacia
años no se paraba en misa, yo hice lo mismo y pensé que me saldría espuma de la
boca o que un adorno me caería en la cabeza por sacrílega. A la salida de la
misa mientras se llevaban los ataúdes con mis papás dentro, caminé sujetando el
brazo de mi hermano, lloré muy fuerte algo parecido a la amante de Rafael, ese
llanto estruendoso lleno de dolor. Otra vez había mucha gente que saludar, mi
mamá hacía muchas obras de beneficencia, tenía distintos grupos de amigas; las de la iglesia, las del Hogar donde
compraba la comida para los enfermos una vez al mes, las amigas de toda la vida
como Lola y Lupita su amiga y a la vez vecina con problemas de alcoholismo que
era la más simpática de todas.
Uno de
los ataúdes tenía una insignia especial, era una tela grande de sobrios colores
que cubría el 25 por ciento del ataúd y significaba que esa persona era miembro
de una cosa religiosa algo así como de lectura de la Biblia, se veía para mi
gusto como masón, pero Lola me dijo que esa banda la pusieron en el ataúd de mi
papá no en el de mi mamá, se equivocaron y solo Lola sabía quién estaba en qué
ataúd. Mi papá no era muy religioso. Él era huérfano de padre y madre y era un
hombre sumamente sensible que le encantaba la música clásica, contar chistes,
tomar tequila, platicar historias pero no era religioso y fue al que le
pusieron el trapo.
A la
salida de la misa llegó mi amigo Daniel que vive en Puerto Vallarta, me abrazo
fortísimo y comenzamos a llorar juntos, luego me di cuenta que su maquillaje se
estaba escurriendo entonces comencé a reírme y eso hizo el también, él había
ido muchas veces a comer a mi casa, estudiábamos juntos en la universidad y muy
seguido devorábamos libros de derecho en mi casa entonces mi mamá nos hacía
cosas ricas para comer, el no comía nada, nada le gustaba y a mi mamá eso no le
hacía gracia. Mi mamá nunca quiso darse
cuenta que Daniel era gay, en esa época Daniel no se había salido del closet y
se hacía pasar por galancillo. No hace mucho me dijo, ¿por qué no me dijiste
que era gay si ya lo sabías? yo me sigo riendo cuando recuerdo como se le
escurría el maquillaje. Seguimos siendo amigos.
Después
de la misa fuimos a la casa de mis papás, ahí llegó mi exesposo Aldo a saludar,
se le notaba triste aunque lo primero que hizo fue preguntar qué le habían
dejado mis papás, yo le contesté pues no te irás de la casa sin algo así que
escoge qué quieres, tres años antes
cuando nos divorciamos, también se llevó la mitad de la casa, incluidas latas
de atún, toallas, sabanas, muebles, micro etc. Todo lo dividimos entre dos, pues
era lo justo, así que era algo así entre broma y su gusto por llevarse cosas,
estuvimos platicando muy cordialmente, recordando anécdotas, riéndonos, mi
hermano Luis sacó una de las botellas de tequila que tenía Don Gabo y pronto
entre ellos dos, se acabó.
Los
tres hermanos nos dedicamos a desmantelar la casa, queríamos hacerlo pronto,
regalamos casi todo, muchísimas cosas a los asilos donde ayudaba mi mamá,
vendimos algunas, Paloma se quedó con muchas cosas de cocina, pues le encanta,
a cada amiga le dimos las cosas de valor que creímos les gustaría tener, al
novio de Julie mi compañera le vendimos la camioneta de mi mamá que no era la
combi, la hermana de Pola se acababa de
salir de su casa, así que le hicimos un paquete de refrigerador, colchón,
lavadora y cosas de cocina, cada uno teníamos nuestro rincón donde íbamos
poniendo lo que queríamos o lo que creíamos que alguno quería, se lo poníamos
en su rincón como cuando Luis encontró en una cajita un papel que decía “pelo
Mich”, qué asco, Luis me dijo esto es tuyo y yo de inmediato lo tiré a la
basura.
Cuando
ya la casa estaba vacía solo quedaban las dos cajas donde estaban las cenizas
de cada uno y la vela que estaba prendida, yo las cargue y se me hicieron
pesadísimas, eran realmente pesadas, nunca lo hubiera imaginado, cuando piensas
en ceniza crees que es algo tan ligero, no lo es.
A ellos
los llevamos a un nicho en una iglesia que compraron muchísimos años antes, no
he ido a verlos. En ese nicho estuvo un tiempo mi abuela y el esposo de otra
amiga de mi mamá, la amiga se llama Carmela, es de Monterrey y al hablar dice
muchísimas groserías, es súper simpática y chistosa, su esposo como en el año
1990, le vendió al gobierno de Jalisco unos compresores para el tren ligero, el
gobierno transa no le pagó y él ahogado en deudas, decidió darse un tiro.
Carmela le llamó a mi mamá desesperada y le dijo: van a venir los bancos y me
van a quitar todo, me van a embargar porque este pendejo lo debe todo.
En ese
tiempo mi mamá tenía una combi que estaba equipada con mesa, se hacía cama,
tenía cortinas y en medio un pasillo por el que podías caminar, en esa combi
fuimos a Orlando, a Tabasco y a Cancún. Wica metió las cosas de la casa de
Carmela a dentro de mi casa, para lograr eso dio mil vueltas de una casa a
otra. Llegó un momento en que Carmela le dijo ya, Wica, ¡ya para!, y Wica le
respondió: pues esta televisión no te la van a embargar, amiga, ni este
estéreo, ni esto otro, sin hacer caso siguió. En mi casa no se podía ni caminar
de tantas cosas que había. Después del velorio del marido, Carmela no tenía
donde ponerlo, así que mi mamá se ofreció a invitarlo al nicho de la iglesia
que ella tenía para sí. Cuando
entregaron las cenizas mi mamá las tomó y le dijo a su amiga: yo lo llevaré a
mi nicho. Para que no se viera la cajita de madera, mi mamá la metió en una
caja de zapatos y luego la puso en una bolsa de plástico del súper y la dejó en
la combi. No llamaba la atención pero pasaron días y supongo se le olvidó,
pasaron después semanas y un día cuando iba con ella en su combi, en un frenón
solo me di cuenta que la caja se paseaba por el pasillo de la combi,
sorprendida le dije: ¿no me digas mamá que ahí traemos las cenizas del esposo
de Carmela? Ella sin ningún reparo dijo sí, ¡lo estoy paseando porque ya una
vez que lo meta a la iglesia ya no saldrá de ahí!
No hay comentarios:
Publicar un comentario