Elena era una niña inocente y muy tierna que vivía en un pueblo muy chiquito. Todos en el pueblo parecían conocerse y si bien es cierto no se saludaban de mano, todos sabían la vida y obra de los demás.
Como es costumbre en los pueblos, las mamás de los niños usan personajes ficticios para ejercer miedo y exigir un adecuado comportamiento en sus hijos, entonces es muy común oír "ya duérmete o vendrá el coco, no te alejes de mi o vendrá el mariguano y te robará". En el pueblo no había coco pero sí había un señor siempre borracho al que le apodaron el mariguano.
Elena desde chiquita tenía miedo del mariguano que era un señor de muy feo aspecto, sucio, siempre borracho que deambulaba por las calles del pueblo y se dormía con su botella donde le cayera la noche.
Cuando los niños jugaban en el parque a veces pasaba el mariguano y bastaba su presencia para que todos corrieran despavoridos a guardarse en sus casas.
Un día cuando Elena tenía 12 años, conoció al señor Juan, que era un señor de 60 años que acababa de llegar de Estados Unidos después de trabajar en la pizca de manzanas en Washington. Cuando Juan vio por primera vez a Elena se quedó asombrado de su sencilla belleza y no se le ocurrió mejor cosa mas que armar un malévolo plan.
Una vez que Juan consiguió mediante platicas la confianza de Elena le dijo que todos los hombres tenían derecho a escoger a una mujer y si a una mujer no la escogen pronto, puede ser posible que a esa mujer la escoja alguien tan desagradable como el mariguano. Elena se sorprendió mucho de oír eso, Juan le dijo: mira a tu papá, escogió a tu mamá y gracias a eso ella vive feliz, a todas esas señoras que ves allá la escogieron sus respectivos esposos y ellas están a salvo. Si a ti no te escogen pronto, puede ser que el mariguano te escoja y tengas que vivir con él.
Para Elena eso era lo peor que le podría pasar, así que por noches no pudo dormir angustiada por la idea de que terminaría siendo la esposa del mariguano.
Días después, Juan volvió a buscar a Elena, y le pidió una cosa, Elena mira, tu te vas a ir a dormir y vas a esperar a que tus papás se duerman también y vas a espiar lo que ellos hacen en su cama.
Pasados días Juan se encontró con Elena y le dijo, mira eso que viste que hizo tu papá con tu mamá es lo que va a hacer el mariguano contigo si no tienes a alguien pronto que te escoja, Elena comenzó a llorar y le pidio a Juan que se la llevara.
Por demás está decir que las intenciones de Juan nunca fueron buenas y para que Elena no pudiera irse de su lado jamás se la entregó a un coyote para que la pasara "al otro lado".
Pasado un año de no ver a sus papás Elena tuvo que ir al hospital para dar a luz a su primera hija, cuando los empleados del hospital comenzaron con las preguntas Elena no tuvo de otra más que contar su historia, de cómo había llegado a Estados Unidos y porqué.
Juan, el padre de su hija jamás pudo conocerla ya que antes de poder entrar al parto o conocer a su hija en los cuneros Juan estaba arrestado por violación, secuestro y trafico de personas.
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